Marian de Vicente

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Notas biográficas

María Angeles De Vicente Velasco nació en Salamanca, en cuya Universidad se licenció en Filología Germánica y Filología Románica. Ha ejercido la docencia como profesora de español en Inglaterra y de inglés en España durante treinta años. Becaria internacional a través de los Programas Fulbright y del Consejo de Europa, ha participado en diversos seminarios de enseñanza, literatura, escritura creativa y poesía, tanto en Estados Unidos como en Europa, así como en varias actividades colectivas (antologías, recitales, revistas) en torno a la poesía. Recibió el Premio Sarmiento de Poesía en Valladolid por el poemario “Desde el silencio”, publicado en 2013.

Poemas

Revelan los zapatos

su cercanía al suelo.

No hay brillo en el calzado del poeta.

La puntera gastada, la suela con el polvo

del constante caminar con los ojos,

pisadas hechas ritmo, cicatrices

convertidas en alas.

 

                       Reconocen los pies su lugar en la arena

                        y el cuerpo se hace uno con la brisa.

                             La piel, el sol se encuentran.

                                       Acoge la quietud

                  los gritos de los niños que juegan en el agua,

                             el exhalar sonoro de las ondas,

                           los graznidos al paso de gaviotas.

                                               Luego se abre

                                          la mirada y reposa

                           en los pinos, el barco en baile lento,

                                        el fulgor de las aguas;

                                            en la isla que yace,

                                       grávida, entre la bruma;

                                        en las pequeñas dunas

                                        doradas entre sombras

                                          de huellas y de algas.

 

El espejismo de la separación de nuevo

en esa linea

que parece dividir cielo y tierra,

el agua con matices

del azul casi blanco,

del azul casi negro.

El espejismo de la separación sólo una linea

-un engaño de luz- inexistente.

 

                                                                        Sola

entre los peces

Quieta

piel sin escamas

temo

que no os asustéis

y os acerquéis, curiosos,

mas me lanzo a las aguas

en busca de otra piel.

Huís entonces

en bandadas de plata. Y reconozco

en el nuestro lo absurdo

de tantos otros miedos. Reconozco

la honda raíz de todas las heridas

en la ausencia de amor,

el tacto ya olvidado.

 

Sola

entre las algas

me dejo acariciar:

La piel respira.

 

***

 

 

BENDITOS

 

Benditos los que ríen

cuando invisibles lágrimas

van limpiando su duelo.

 

Benditos los que callan

cuando arden las palabras

muy dentro, pero escuchan.

 

Benditos los que no saben que saben

pero gozan de todos

los pequeños milagros cotidianos

y están en cada cosa

sin nombrarla.

 

Benditos los que saben que no saben,

y buscan, incansables,

y abrazan cada día

el asombro, el misterio.

 

 

 

 

 

SILENCIO

 

Mientras todos te nombran

callas tú.

mientras te encumbran

en un mundo de ruidos,

tú desciendes y callas.

Mientras tantas y tan distintas voces

te reclaman, mientras vas

de boca en boca

callas tú en la quietud

y más te escondes.

Mientras ellos de nuevo te persiguen

en parajes ajenos y lejanos,

tú ahí, hecho calma, sosiego,

les esperas,

solitario, tan dentro

de sus almas.

 

 

 

 

 

 

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