Ana Apausa

Ana Apausa

Poemas

‘Nothing’s gonna hurt you baby’

El viento sopla agresivo ahora que no estás

La noche que te fuiste no había siquiera una brisa débil

Como si la ciudad hubiese decidido quedarse en silencio

Porque supiera que te marchabas

Para darnos un respiro

Para dejarnos encender los cigarrillos despacio

 

Te recuerdo como una fotografía en blanco y negro

Quieto, parado frente a mí

Los vaqueros oscuros ajustados, el pecho desnudo

Tu mirada clavada en mí, con un cigarro entre los labios.

La luz intermitente de la llama

bailando en tus pupilas,

acariciando tu mandíbula angulosa,

reposando en el edredón sobre tus hombros

 

Tus ojos eran el océano para mí,

yo sentía cómo poco a poco me ahogaba,

me hundía en su azul grisáceo

El mismo océano  que cruzarías en unas horas

“¿ Sabes? Tus ojos son todavía más bonitos cuando están llorosos.”

La sonrisa tímida, el flequillo cayendo sobre tu frente

Tu mano en mi rodilla.

Nothing’s gonna hurt you baby

Nothing’s gonna take you from my side

Los altavoces resonaban bajito,

bajito durante aquel último amanecer

 

Te recuerdo como un retrato en sepia

Rodeado de la luz naranja de la mañana

De pie en el porche, sin haber dormido

“Your eyes look lovely with the sunlight on them”, me decías

Recuerdo cómo te giraste tres veces más

mientras te alejabas

Recuerdo tu mano ondeando un adiós en la esquina

 

Me recuerdo en ropa interior de encaje negro,

sintiendo la piedra fría bajo la planta de los pies

la espalda apoyada en la puerta azul de Donnybrook

Envuelta en una manta barata.

Mis rizos se empezaron a mover a medida que te alejabas

La brisa de Dublín había vuelto

 

Me imaginé por un momento corriendo detrás de ti,

“Espera, cógeme de la mano. Quédate conmigo. Yo también tengo miedo.”

Recuerdo ver cómo te fuiste

Me sorprendí a mí misma dejándote ir sin una palabra.

Con una sonrisa melancólica, racional, sensata dibujándose en mi cara

“Nada te va a hacer daño baby”

 

 

 

‘Formidable’

Caminaba así, con un suspiro eterno en el brillo de sus pupilas

Como siguiendo una danza coordinada su pelo, su bufanda, su cintura tan breve

Recorrían los andenes de una estación nublada

Ella era maravillosa, ella era de otro mundo

Las comisuras de sus labios tenían un aliento a bohemia

Me daba la impresión de que cada vez que esbozaba una sonrisa

Una orquesta completa de violines melancólicos comenzaba a dar un concierto

En alguna parte del mundo

Ça voulait dire tu es Jolie, la Bohème

La Bohème era ella, así de trágica, de perecedera, de inadvertida

El corazón roto con un golpe seco se le había transformado en una rosa de tinta

Boom! Serena, al ritmo de su pelo efímero

Ella era tan maravillosa

Su misterio, su atmósfera, su cadera bailaba entre los trenes

Tan irrepetible como las lilas de Montmartre

Yo la seguía como un fantasma a caballo, ajena a su alma

Sonaba en mis auriculares: “you are the one for me , for me, for me, formidable”

Imaginé que se giraba y clavaba sus ojos negros y trágicos en mí

Imaginé una carcajada dinamitar en sus labios rojos

Y que cogía mi mano y bailábamos como en Siete Almas

Una danza de despedida inminente

La vi alejarse y entrar en el tren

Cómo posando sus dedos en el cristal acariciaba su hielo

Y lanzaba un beso al horizonte.

No a mí, al horizonte

Sonó el pitido chirriante del tren marchándose

 

Salí a la calle mojada, me escondí bajo mi bufanda de cuadros

Ya no había nubes, starry starry night

Elle était formidable, il était fort minable

Ella era maravillosa, él era un miserable

El que le prendió fuego al corazón para dejarla sola en ese andén extranjero

Miserable, se lio un porro con las cenizas del corazón de ella

Miserable, elle était formidable

 

‘TÚSA ÉIRE’

Llevo días, meses, siglos intentando vislumbrar la esencia de este país etéreo

Nunca antes había escuchado el nombre de este río demoledor que parte la ciudad en dos: el Liffey

Ahora estoy enamorada de sus puentes

Si me paro en medio de Happenny Bridge siento cómo la ciudad revota a mi alrededor, viva, ajena

Como una masa luminosa de acero, farolas y abrigos. En medio de la nbada, acompañada en esencia por un mendigo, el mendigo de Happenny Bridge. es el único que también para en el centro del puente como yo.

Me pregunto si a él también le parecerá una masa ajena y viva la ciudad

Llevo meses buscando la esencia de esta Irlanda gris y mítica. Creí encontrarla mil veces; en el viento, en el acento de mis profesores durante las largas horas en los teatros de la universidad, en la figura del zorro cojo que visita todas las noches el jardín, en la alegría de tres rubios brindando ebrios en un pub, en el paisaje imponente de los acantilados de Möher, en el cielo que se cierne sobre mi cabeza amenazando lluvia todas las mañanas , en el verde imposible de las colinas a través de la ventana del autobús, en la banda sonora frenética que recuerda a baladas de guerra que cantaran los soldados exiliados para recordar a su verde madre patria con nombre de princesa mítica

Sin embargo, no conseguía hacerla mía, palpar, sentir la esencia de este país hasta que te miré a los ojos

El azul de tus pupilas desafiaba el gris del cielo. Mientras el viento jugaba con mis rizos, vi cómo a cámara lenta  Irlanda se desplegaba ante mis ojos.

Las baladas, las cascadas, el Liffey, los puentes, la lluvia y un pasado de lucha estaban guardados entre tus pestañas.

Entonces lo comprendí: Irlanda eres tú.

 

 

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